Pobre pibe.
Me escondo porque tengo miedo. No quiero salir, todo es lindo, pero ÉL lo hizo feo.
No me gusta escuchar que hay gente en la casa, porque significa que puede ser ÉL. No salgo a saludar y me retan, pero ELLOS no entienden. Si escucho que entran con la llave no tengo miedo, porque entonces no puede ser ÉL, y ahí si bajo. Pero nunca tengo más miedo que cuando suena el timbre.
Me encierro porque no quiero escuchar.
ELLOS me quieren, pero si ÉL me querría no me hubiese hecho eso. Me prometió que íbamos a ir a jugar. Yo lo quería, por eso lo seguí. Mejor no me acuerdo porque sino me pongo a llorar, y ELLOS me dijeron que los hombres no lloran, pero que difícil que es.
A veces deseo que ÉL se vaya al cielo, pero después me doy cuenta que esta mal pensar eso, y por eso me enojo conmigo. ELLOS lo quieren. Viene a cenar seguido. No me gusta cenar con ÉL. Voy al baño seguido en la cena, para no verlo, y a veces lloro. Un poco, pero un poquitito nomás. No quiero que ellos sepan...
ÉL me dijo que era nuestro secretito, y por eso no le cuento a nadie y por eso me escondo. No quiero que me vea, no de vuelta. No quiero que me vea porque si me ve seguro que me llama de vuelta, y yo no quiero ir. Pero ÉL es muy fuerte. Ojala que no me encuentre. Como me encantaría que ellos se dieran cuenta solos, como me encantaría...
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