Si hubiera aprendido a atarme bien los cordones
nunca habría caído.
Sera porque cada vez que veo el sol
tengo que cerrar un ojo, y entrecerrar el otro.
Las luciérnagas me guiaron por un camino oscuro
pero era tan tenue su luz que no pude no perderme.
Porque las vueltas me marean
me hacen dudar y desconfiar de mi entorno.
La pena genera una falsa felicidad para otros
y una carga para nosotros.
No nos dejamos llevar por los deseos cuando debemos
porque lo hicimos cuando pudimos.
Tantas cosas suceden mientras morimos,
que no se si vale la pena pensar todo esto.



